Archivos de la categoría Legalidad

Información sobre la legalidad del nudismo en Euskadi en particular y España en general

Alegaciones ante el Ayto. de Donostia

Ante la prohibición de la desnudez en las vías públicas del municipio de Donostia-San Sebastián mediante la modificación de la Ordenanza Municipal sobre Civismo de 25 de junio de 2010 cuya aprobación incial fue publicada en el Boletín Oficial de Gipuzkoa del día 8 de julio de 2010, dándose un plazo de treinta días hábiles para alegar lo que en derecho nos corresponda, presentamos las siguientes

Alegaciones

El nudismo es la ideología que considera positiva la desnudez propia y de los demás, que sirve para su crecimiento personal y social y no tiene carácter sexual, ideología que comparte más de veinte millones de nudistas censados en Europa en diversas asociaciones, clubs o centros más un número indeterminado pero mucho mayor de nudistas no asociados.

La forma de expresión de dicha ideología es la desnudez en público, bien sea en zonas tradicionalmente nudistas o, como está pasando ya en muchos países, fuera de los “guettos” a los que la intolerancia de algunos sectores de la sociedad nos había condenado.

Consideramos que la prohibición del nudismo en las vías públicas e, incluso, el uso del mobiliario urbano, por parte de dicho ayuntamiento colisionaría directamente con los Derechos Fundamentales recogidos en el Capítulo II de la Constitución Española al vulnerarse el artículo 14 de la CE que deja claro que “los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

La discriminación sucede al impedir el desarrollo del artículo 16.1 de la CE que garantiza “la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley”, entendiéndose, tal y como señala el Tribunal Constitucional, las situaciones en que se ponga en peligro la integridad física de las personas o de los bienes protegidos constitucionalmente. También el artículo 19 que dice que “los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional”, además del artículo 20.1.a de la Constitución Española que reconoce y protege el derecho “a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

Según el artículo 9.3 de la propia Constitución esta “garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas, la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos”.

Dicho principio de legalidad, es desarrollado en el artículo 25 de la Constitución Española que dice que “nadie puede ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan delito, falta o infracción administrativa, según la legislación vigente en aquel momento”.

Al introducir una prohibición a la libertad de expresión de los nudistas se vulnera el principio de jerarquía normativa ya que las leyes se deben ajustar a la Constitución Española, tal y como se recoge en el fundamento jurídico 1 de la Sentencia del Tribunal Constitucional 16/82 de 28 de abril deja claro que “conviene no olvidar nunca que la Constitución, lejos de ser un mero catálogo de principios de no inmediata vinculación y de no inmediato cumplimiento hasta que sean objeto de desarrollo por vía legal, es una norma jurídica, la norma suprema de nuestro ordenamiento, y en cuanto tal tanto los ciudadanos como todos los poderes públicos, y por consiguiente también los Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, están sujetos a ella (arts. 9.1 y 117.1 de la C. E.)” y la Sentencia del Tribunal Constitucional 80/82, de 20 de diciembre también deja claro “que la Constitución es precisamente eso, nuestra norma suprema y no una declaración prográmatica o principal es algo que se afirma de modo inequívoco y general en su art. 9.1 donde se dice que «los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución», sujeción o vinculatoriedad normativa que se predica en presente de indicativo, esto es, desde su entrada en vigor, que tuvo lugar, según la disposición final, el mismo día de su publicación en el BOE.

El artículo 1.2. del código civil que recoge que “carecerán de validez las disposiciones que contradigan otra de rango superior” y el artículo 51 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común que dice que “las disposiciones administrativas no podrán vulnerar la Constitución o las Leyes ni regular aquellas materias que la Constitución o los Estatutos de Autonomía reconocen de la competencia de las Cortes Generales o de las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas.”.

Por último, el artículo 53 de la Constitución española dice que para crear leyes o normas que afecten a “los derechos y libertades reconocidos en el Capítulo II del presente Título vinculan a todos los poderes públicos. Sólo por Ley, que en todo caso deberá respetar su contenido esencial, podrá regularse el ejercicio de tales derechos y libertades que se tutelarán de acuerdo con lo previsto en el artículo 161.1.a”.

La propia Constitución recoge que el desarrollo o limitación de los derechos recogidos en el Capítulo II del Título Primero ha de hacerse mediante una Ley Orgánica cosa que no se hace en este caso, sino que trata de regular Derechos y Libertades Fundamentales recogidas en nuestra Constitución mediante una norma local.

En la Sentencia del TC 75/1983, de 3 de agosto se recoge que “el artículo 14 de la Constitución configura el principio de igualdad ante la Ley como un derecho subjetivo de los ciudadanos, evitando los privilegios y las desigualdades discriminatorias entre aquéllos, siempre que se encuentren dentro de las propias situaciones de hecho, a las que deben corresponder un tratamiento jurídico igual, pues en tales supuestos la norma debe ser idéntica para todos, comprendiéndolos en sus disposiciones y previsiones con la misma concesión de derechos que eviten las desigualdades, pues de no actuarse legislativamente de tal manera surgiría un tratamiento diferenciado a causa de una conducta arbitraria, o al menos no debidamente justificada del poder público legislativo”.

En el caso que nos ocupa se impide la circulación y se multa a cualquier persona que desee ejercer su derecho fundamental a expresarse en desnudez por las vías públicas de Donostia-San Sebastián de forma arbitraria ya que no hay objetivamente ningún bien ni público ni particular que se vea afectado a excepción hecha de unas convicciones personales de ciertas personas que jamás pueden estar por encima de las leyes fundamentales.

Respecto a elevar las convicciones personales a rango de norma nos encontramos que en la Ordenanza Municipal sobre Civismo de Donostia-San Sebastián, en su apartado 20 ya se estaban vulnerando al recogerse lo siguiente “Nadie puede, con su comportamiento en la vía pública, menospreciar los derechos de las demás personas, ni su libertad de acción, ni ofender las convicciones ni las pautas de convivencia generalmente admitidas” limitando Derechos y Libertades Fundamentales de forma arbitraria y más allá de lo que la Constitución Española estipula provocando una indefensión inadmisible por nuestro ordenamiento jurídico. Dicho artículo fue recurrido por esta misma Asociación de Naturistas Vascos en su día.

En la Sentencia del Tribunal Constitucional 117/1996, de 17 de diciembre, respecto a la libertad religiosa e ideológica, se recoge que “el derecho a la libertad religiosa del art. 16.1 C.E. garantiza la existencia de un claustro íntimo de creencias y, por tanto, un espacio de autodeterminación intelectual ante el fenómeno religioso, vinculado a la propia personalidad y dignidad individual. Pero, junto a esta dimensión interna, esta libertad, al igual que la ideológica del propio art. 16.1 C.E., incluye también una dimensión externa de agere licere que faculta a los ciudadanos para actuar con arreglo a sus propias convicciones y mantenerlas frente a terceros (SSTC 19/1985, fundamento jurídico 2.; 120/1990, fundamento jurídico 10, y 137/1990, fundamento jurídico 8.)” y en este caso, un nudista puede actuar y mantener su actitud de permanecer desnudo frente a terceros en cualquier espacio público ya que la propia Constitución Española protege en su artículo 16 dicha actuación.

También en la Sentencia TC 223/1992, de 14 de diciembre se recoge que “la Constitución española reconoce y protege los derechos «a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones», así como «a comunicar y recibir libremente información» a través de la palabra por de pronto y también a través de cualquier otro medio de difusión (art. 20 CE). Por su parte, el Convenio de Roma de 1950 les dedica su art. 10, según el cual «toda persona tiene derecho a la libertad de expresión»”, libertad que es vulnerada en caso de ser aprobada definitivamente la modificación a la Ordenanza Municipal sobre Civismo de Donostia-San Sebastián.

Abundando en el tema de la libertad de expresión, la Sentencia TC 107/1988, de 8 de junio “El reconocimiento constitucional de las libertades de expresión y de comunicar y recibir información ha modificado profundamente la problemática de los delitos contra el honor en aquellos supuestos en que la acción que infiere en este derecho lesión penalmente sancionable haya sido realizada en ejercicio de dichas libertades, pues en tales supuestos se produce un conflicto entre derechos fundamentales, cuya dimensión constitucional convierte en insuficiente el criterio subjetivo del animus injuriandi, tradicionalmente utilizado por la jurisprudencia penal en el enjuiciamiento de dicha clase de delitos, pues este criterio se ha asentado hasta ahora en la convicción de la prevalencia absoluta del derecho al honor.

Este entendimiento del citado problema es constitucionalmente insuficiente, por desconocer que las libertades del art. 20 de la Constitución, no sólo son derechos fundamentales de cada persona, sino que también significan el reconocimiento y garantía de la opinión pública libre, que es una institución ligada de manera inescindible al pluralismo político, valor esencial del Estado democrático, estando, por ello, esas libertades dotadas de una eficacia que trasciende a la que es común y propia de los demás derechos fundamentales, incluido el del honor SSTC 6/1981, de 16 de marzo; 104/1986, de 17 de julio, y 165/1987, de 27 de octubre”.

En nuestro caso nos encontramos con una nueva forma de poner en un plano superior las convicciones de algunos ciudadanos que invocan un falso derecho a no ver a otros expresarse tal y como quieren vulnerandose el principio de igualdad.

Este falso derecho a no ver no puede estar nunca por encima de los derechos y libertades fundamentales tal y como se recoge en la abundante jurisprudencia del Tribunal Constitucional.

Evidentemente la libertad de expresión no es un derecho absoluto o ilimitado”para la efectividad de los valores superiores y especialmente del pluralismo político, hace necesario que el ámbito de este derecho no se recorte ni tenga «más limitación (en singular utiliza esta palabra el art. 16.1 C.E.), en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley».

Sin embargo, para ser limitada, este mismo Tribunal Constitucional dice que “desde las SSTC 6/1981, de 16 de marzo, y 12/1982, de 31 de marzo, hasta las SSTC 104/1986, de 17 de julio, y 159/1986, de 16 de diciembre, viene sosteniendo este Tribunal que «las libertades del art. 20 (STC 104/1986) no son sólo derechos fundamentales de cada ciudadano, sino que significan el reconocimiento y la garantía de una institución política fundamental, que es la opinión pública libre, indisolublemente ligada con el pluralismo político que es un valor fundamental y un requisito del funcionamiento del Estado democrático» (STC 12/1982)” (Sentencia TC 20/1990, de 15 de febrero)

Entendemos que un nudista no altera el orden público, tal y como se ha visto en varios casos, sino que son otros, aquellos que consideran que sus convicciones son más importante que los Derechos Fundamentales y que la misma democracia base de nuestra sociedad, los que han alterado el orden público, sin embargo contra estos no ha habido actuaciones y si contra los nudistas.

Queremos recordar que tanto el artículo 9 como el 53 de la Constitución Española vincula y obliga a los poderes públicos a proteger los Derechos y Libertades Fundamentales recogidos en esta, cosa que se ha visto que no sólo no ha sido así, sino que además se pretenden vulnerar de una forma más profunda.

Así pues, se solicita:

PRIMERO : Que se retire dicha modificación de la Ordenanza Municipal sobre Civismo de Donostia-San Sebastián dejándola sin efecto al ser esta contraria a ley.

SEGUNDO : Se informe tanto a la ciudadanía como a la policía municipal de los derechos de los nudistas.

Share

Objeción de conciencia nudista

Nudistas en Barcelona En el caso de Cádiz, Malgrat o Pamplona nos encontramos que sus alcaldesas se saltan las leyes fundamentales para imponer unos criterios morales propios a toda la ciudadanía y los nudistas nos encontramos obligados o bien a renunciar a nuestra ideología y a la libertad de expresión bajo la amenaza de sanciones o ejercer la objeción de conciencia ante estos abusos y atenernos a sus consecuencias. Quizá alguno diga que no existe el derecho a la objeción de conciencia en este caso, sin embargo el autor continúa:

La falta de la ley que regule esta objeción no constituye un obstáculo. El Tribunal Constitucional descartó ya esta exigiendo en su sentencia 15/1982 al sentar con toda claridad que la objeción de conciencia forma parte del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocida en el artículo 16 de la Constitución “directamente aplicable en materia de derechos fundamentales”. “Puede afirmarse que es un derecho reconocido explícitamente e implícitamente en la ordenación constitucional española; se insistió en la sentencia 161/1987 en el fundamento razonable que supone la procedencia en convicción es que “provengan de un sistema de pensamiento coherente y suficientemente orgánico y sincero”, es decir, “solamente aquellas ideologías que merecen el nombre de convicciones o creencias aunque no se apoyen en consideraciones religiosas”, como también señaló el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo el 25 febrero de 1982.

La ideología nudista, como ya hemos comentado muchas veces, promueve una visión positiva de la desnudez humana, que sirve para el crecimiento personal y social y que no tiene carácter sexual.

Por supuesto, dentro de la ideología nudista hay muchas variantes y matices, desde la ecologista y naturista donde la visión positiva es una unificación con la naturaleza mediante la desnudez, la anarquista que propone una forma de ruptura con normas sociales que consideran caducas y sólo basada en prejucios o incluso hasta la vertiente cristiana que ven en la desnudez una comunión con la obra de Dios y una forma de romper con la creencia de que el cuerpo humano, creación de su Dios, es pecaminoso en si mismo, dejando claro que el pecado es algo personal.

Sin embargo es esta visón positiva de nuestra desnudez la que une a veinte millones de nudistas en Europa y muchos más en el resto del planeta, aun así hay grupos de intolerantes que niegan el estatus de ideología al nudismo por el simple hecho de que hasta ahora nos hemos limitado a vivir y dejar vivir (y por que en general niegan el derecho a todos los que no piensen como ellos).

[…] Se apoyaran estos en un derecho fundamental fundado en una ideología que como dijo también el Tribunal de Estrasburgo proviene de un sistema de pensamiento coherente y que por merecer la calificación de convicción o coherencia está en nuestra Constitución reconocida como derecho fundamental. No se trata de una posición de resistencia civil ni, por supuesto, de una actitud de conciencia capaz de relativizar los mandatos jurídicos como quería evitar el Tribunal (sentencia 160/1987), sino la oposición al cumplimiento de un deber general por un motivo tan arraigado en la esencia de los derechos de libertad.

Y es eso precisamente lo que defendemos, la resistencia a normas de “convivencia”, decretos de alcaldía y otros trucos “legales” con los cuales se han vulnerado los principios básicos de nuestra Constitución, con los que rompen con el marco de libertades que todos habíamos aceptado y que llamamos democracia.

Dicha resistencia tiene dos vertientes, la legal, siguiendo los procedimientos del Estado de Derecho llevando ante los tribunales aquellas normas que consideramos ilegales y también está la de simplemente hacer caso omiso a la autoridad negándonos a acatar aquellas normas que consideramos que vulneran nuestras libertades a sabiendas de a que nos atenemos.

Por otra parte, y para disipar dudas, sobre la objeción de conciencia por razones ideológicas también ha insistido el Tribunal en la aplicación directa del artículo 16 sin ley que lo regule en las varias ocasiones en las que ha tenido que resolver sobre situaciones de incumplimiento de deberes legales (incluso tan exigentes como los de la disciplina militar), apoyándose en la libertad ideológica. La doctrina acuñada reconoció (sentencia 177/1996) el derecho de alegar la objeción de conciencia para “hacer valer la vertiente negativa de la libertad religiosa frente a la participación en un acto que se estimó como de culto en contra de su voluntad y convicciones personales”. Parece que esta doctrina (por otra parte reiterada en la sentencia 101/2004) permite dar por reconocido el derecho a invocar la objeción de conciencia para abstenerse de cumplir un deber legal, con fundamento en el derecho de libertad ideológica sin necesidad de previa ley de desarrollo.

En dicha sentencia se le daba la razón a un soldado que se negó a ir a una misa militar por ir en contra de sus convicciones.

En el tema nudista nos encontramos en una situación similar, en un espacio público se nos obliga a ir en contra de nuestras convicciones vistiéndonos bajo amenazas escudándose en un inexistente derecho a no ver o una falsa defensa de la infancia, usando a los niños como escusa de sus más bajos prejuicios, cuando en realidad los pocos estudios psicológicos sobre el tema resaltan los beneficios del nudismo y de la visión de la desnudez no sexual en la aceptación del propio cuerpo durante la infancia.

Nos hallamos ante una magna operación intervencionista en las libertades de la sociedad que trata de afirmar el derecho del estado a educar moralmente a sus ciudadanos.

Si bien el autor escribía esta frase en defensa del sector que menos cree en la libertad y que con mayor ahínco trata de limitar nuestros derechos, el texto es perfectamente extrapolable a la defensa de la ideología nudista ya que, tal y como decía Thomas Paine Quien quiera asegurar su libertad, que proteja contra la opresión incluso a su enemigo, pues si infringe esa obligación, sienta un precedente que le alcanzará también a él y esa debería ser precisamente la labor de los jueces, sobre todo los de muy altas instancias.

Share

Hablaremos con Interior sobre el caso Irwin, porque es toda una persecución


En España el nudismo no está regulado por la Ley… ¿Cómo se crean entonces las zonas en las que habitualmente se practica el nudismo?

Pues efectivamente, por Ley no se pueden habilitar zonas nudistas, se crean por tendencia de los usuarios. Actualmente la tendencia está bajando en zonas donde tradicionalmente se ha practicado el nudismo, y está subiendo en nuevos lugares. Estamos dejando de ser una minoría apestada y apartada.

¿Notáis una tendencia al alza de la práctica del nudismo en la CAV?

La verdad es que, sobre el número de personas que practica el nudismo, no hay estadísticas fiables, aunque creemos que esta práctica rondará el 1% de la población de la Comunidad Autónoma Vasca. En la asociación sí notamos cada vez más tendencia al nudismo, cada vez hay más gente en estas playas. Aún así, siempre hemos estado en las playas más lejanas y desconectadas, con peores conexiones y con peligro de derribos. Este último año, sin ir más lejos, han muerto tres personas en el Estado. Y ahora ya se están empezando a buscar otras playas con duchas, socorristas… para practicar el nudismo.

Otra de las tendencias que se notan son los espacios mixtos…

Sí, en Sopelana por ejemplo. Es una playa textil y nudista al 50%. Al principio era sólo nudista, pero luego se habilitaron aparcamientos, así que vino gente con bañador y muchos se sintieron agredidos y se marcharon. Pero ahora se ha vuelto a Sopelana. La convivencia entre personas que hacen nudismo y las que llevan bañador es lo mejor, porque puedes ir a la playa con gente que no es nudista, de manera que se unen las dos tendencias. Es lo más positivo.

¿Cuáles dirías que son los lugares que un nudista tiene que conocer en nuestros Territorios?

Hay muchos, pero la playa más emblemática podría ser La Salvaje (Barinatxe). En La Cantera de Barrika cada vez hay más gente nudista y también se practica mucho en Azkorri, Meñakoz, Zarautz, La Zurriola, Ogeia, Arrangua…

¿Cuántos socios tiene vuestra asociación?

Ahora mismo rondaremos las 300 familias. A la gente le cuesta mucho asociarse, así que vamos a crear la figura del Amigo de la Asociación. Creemos que ayudará a mucha gente a acercarse a nuestra agrupación.

También organizáis actividades en lugares de interior. Encuentros gastronómicos, actividades deportivas… ¿Os cuesta encontrar lugares para poder desarrollar estas actividades desnudos?

A veces cuesta alquiler un albergue o un restaurante donde podamos hacer actividades desnudos, pero, curiosamente, tenemos más problemas en Euskadi que en Castilla León, por ejemplo. Aquí te ponen trabas en muchos lugares. Y es curioso, porque un estudio reciente dice que a los vascos nos cuesta menos desnudarnos que al resto de habitantes del Estado…

Otra de vuestras actividades estrella, la carrera nudista, ya tiene fecha para este año…

Efectivamente, se celebrará el 19 de septiembre, a las 12:00 del mediodía. Como cada año, se hará en Sopelana.

Share

Culturalismo, culturocracia y culturopatía.

Rosa Parks, wikipedia Rosa Parks fue perseguida por no ceder su asiento a una persona de raza blanca, como era la costumbre y su obligación en la época. Mucho antes las personas de raza negra eran objeto de violaciones, maltratos y vejaciones. Las personas consideradas apóstatas, homosexuales o adúlteras pueden ser objeto de ejecución en países islámicos. Se practican ablaciones de clítoris, circuncisiones y se colocan pendientes a las niñas, por razón de sexo. El común denominador de todas estas prácticas es una determinada cultura. Cada cultura posee unos determinados tabús, unas prohibiciones y unas obligaciones atávicas, que se vienen realizando por costumbre y que a menudo se defienden sin que exista un razonamiento lógico.

En tiempos de la esclavitud, las leyes y los poderes públicos daban la razón a los amos blancos, que podían cometer impunemente tropelías contra sus esclavos y esclavas. Un esclavo fugado podía ser y era perseguido por ley y quienes le ayudasen podían recibir duras condenas. Las mujeres acusadas de adulterio, en uso legítimo de su derecho a la libertad sexual, son todavía hoy en día condenadas a morir lapidadas. Cada cultura impone unas reglas que están firmemente enraizadas en las personas y cuya transgresión implica la indignación de las personas que son testigos de ello.

Martín Luther King Una persona indignada por haber observado lo que ella considera una transgresión cultural tiene la tendencia a buscar que se termine tal hecho o que se castigue a quien haya cometido una transgresión cultural. Si la persona no tiene un poder especial, puede marcharse más o menos molesta o indignada, puede también denunciar tal hecho o bien insultar o agredir a la persona transgresora. Si es agente de policía, puede encontrar o buscar algún artículo para imputar a la persona transgresora. Si pertenece a la fiscalía o a la acusación particular, puede magnificar un determinado aspecto o intentar forzar que su acto se encuadre en un delito incluso más grave. Los jueces pueden dar crédito a un aspecto único y dar al mismo tiempo poca importancia o credibilidad a una serie de cuestiones favorables a la persona acusada.

El mecanismo común de todo lo comentado son los valores culturales, que pueden ser únicamente válidos para una determinada cultura y ser, en cambio, despreciables para otras.

Así por ejemplo en la cultura europea actual ya no se castigaría con la pena de muerte a una mujer que hubiese tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio, ni a quien hubiese tenido relaciones homosexuales consentidas y no forzadas entre personas adultas o a quien apostatase de una religión.

Cultura y desnudez

Desnudo en Barcelona, flickr cc La desnudez humana es una de las cuestiones que se tratan y han tratado de forma distinta según la cultura o la época de que se trate. En múltiples sociedades humanas la desnudez fue o es algo habitual, sin carga negativa alguna. Como es lógico en tales ambientes no recibe castigo alguno, ni se considera en absoluto perjudicial para los menores. Se mantiene en ellas intacta la diferenciación entre genitales y sexo.

A partir de la cristianización de Europa hubo un cambio cultural en cuestiones de moral y se impuso el modelo de judeocristiano. Desde entonces la desnudez se ha tratado como una exhibición sexual. En el modelo judeocristiano, los órganos genitales se ven como sexo, y el sexo se ha visto como algo sucio, más bien impropio de la humanidad, supuestamente poseedora de un espíritu superior. En nuestra cultura han existido y existen quejas, acusaciones y escándalos por la desnudez en obras de arte, por la lactancia materna en público, por las faldas demasiado cortas, por los trajes de baño, por las transparencias de la ropa. Con la cristianización ha habido siempre un control de cómo deben vestirse las personas y de la desnudez. Así se considera ya normal el hecho de ordenar a las personas que se vistan, que se vistan de determinado modo, a expulsarlas por no ir vestidas según unas exigencias más o menos reglamentadas. A pesar de una supuesta lucha contra el sexismo, las exigencias son distintas en función del sexo. Es un torbellino que parte de una idea bien simple, que es necesario ocultar la desnudez porque en ella hay sexo. Sin embargo, sobre el papel, cualquier persona humana puede tener convicciones y creencias que según la Declaración Universal de los Derechos Humanos que deben ser respetadas.

Niños Yanomami, wikipedia En las culturas que no reprimen la desnudez humana y en los lugares donde nuestra cultura permite que se exprese nadie ni los menores de estos lugares se ven perturbados por esta visión. Ello debería ser suficiente para reconocer que la desnudez simple no es contraria a los derechos de nadie y mucho menos de la infancia, que crece con menores complejos, dudas y traumas. Nuestra cultura dice luchar contra el establecimiento de guetos y no los hay para mujeres, personas de distintas etnias, etcétera. Sin embargo, para las personas que desean expresarse en desnudez, pero que mantienen una cierta visión culturalista de la cuestión, en el sentido que consideran que puede resultar ofensiva surge inmediatamente el gueto, un espacio para que se pueda estar en desnudez, sin afectar a las personas sensibles a esta visión. Las propias personas que solicitan el gueto, sujetas todavía por los pudores y los tabúes judeocristianos, se encuentran más cómodas en un gueto cerrado. Son los movimientos naturistas y nudistas que definen la desnudez como una actividad que debe llevarse a cabo en ciertos lugares y más bien en grupo, a la vez que obligan y reglamentan la desnudez, al igual que fuera de su gueto se reglamenta la forma de vestir y se prohíbe la desnudez. Estos grupos naturistas mantienen de forma correcta que la desnudez no es sexo, pero a continuación la reglamentan como si lo fuera. Habitualmente la ven como una actividad familiar así como muy a menudo no admiten a hombres solos, una forma de luchar en contra de la posible aparición de sexo en sus actividades en desnudez.

Desnudos en Barcelona, Flickr La cultura europea va comprendiendo poco a poco la desnudez que se da en lugares reglamentados, en lugares apartados y en guetos. En los lugares apartados puede darse la desnudez mientras los mismos no sean ocupados por personas convencionales, ante las cuales no cabe otra solución que cubrirse según la costumbre o buscar otro lugar más lejano o menos accesible. Comprenden la desnudez que se da en el sí de un grupo organizado, pero no puede comprender todavía la desnudez esporádica o la que no parece tener ninguna otra justificación, como puede ser para protestar, para reivindicar, por motivos profesionales o por otros. Sobretodo lo que no se comprende es que se puedan convivir personas vestidas, semivestidas, parcial o totalmente desnudas en un mismo espacio.

Saludos,

Just Roca

Share