Historia del naturismo

EL PENSAMIENTO NATURISTA 1890-1978

Pensamiento, corrientes y movimiento

Image El Naturismo como pensamiento consta de tres ejes: la existencia de un Orden Natural o conjunto de leyes naturales, la necesidad urgente de volver a estar en armonía con él y el que   dicho retorno se lleva a cabo desde el propio individuo.

Para llevar a cabo dicha regeneración el Naturismo cuenta con dos caminos; el vegetarianismo trascendente y la desnudez física como vía hacia la moral.

Según se vea en el Orden Natural un origen y destino divino, se tienda más hacia uno de los dos caminos o se piense que es o no es posible el Naturismo bajo el sistema capitalista, se originan cinco corrientes: el vegetarianismo naturista, la trofología, el vegetarianismo social, la librecultura y el naturismo libertario.

El conjunto de publicaciones, grupos o personas incluidas en estas cinco corrientes constituye el movimiento naturista. Dentro del movimiento son muy importantes las publicaciones no vinculadas a asociaciones formales, dado que la regeneración individual se extiende principalmente por afinidad.

La librecultura

Image Para la librecultura –hoy más conocida como naturismo- el estado natural de la humanidad es la desnudez. Estado donde se da la franqueza más completa para consigo mismo y para los demás, es decir, la desnudez física es tan solo un medio para alcanzar la desnudez moral o de roles sociales, cuya falta representa poner una barrera entre miembros de un mismo sexo y una alta muralla de separación entre hombres y mujeres.

La librecultura de por si evolucionista, ya sea desde posiciones más regeneracionistas o más revolucionarias, consta de tres elementos: el higiénico, el estético y el ético.

El primero habla de los beneficios del uso del jabón y del contacto directo con los elementos naturales, lo cual se convierte en un canto a la liberación y a la salud frente a la pudibundez del catolicismo, conocida, entonces, como la “hidrofobia nacional”.

El aspecto estético parte de que la desnudez es la mejor expresión de la belleza natural y ésta de la salud, lo cual origina toda una corriente artística alrededor de la desnudez en medios naturales.

El aspecto ético responde, con la alta moralidad de evitar las obsesiones y neurosis sexuales propiciadas por el vestidismo, a la constante crítica de inmoralidad asociada a la desnudez integral.

La extensión de la librecultura

Image Con la proclamación de la II República española (1931), la librecultura alcanza una presencia pública al ser tolerados sus campos, publicaciones y películas.

Publicaciones son Luz (1931), después Vita (1932), Nueva Vida (1931) y, posteriormente, Biofília (1935-1937) y Febo (1933-?), todas ellas editadas en Barcelona junto a Natura (1932) en Madrid y Gimnos (1934-1937) en València.

Dos documentales, distribuidos en los circuitos comerciales, también contribuyen en gran manera a la difusión de la librecultura. Ellos son la producción de la UFA titulada Desnudismo, estrenada en 1933, y Elysia (1936), un reportaje sobre éste campo estadounidense.

Aunque los círculos libreculturistas tienen sus focos principales en la costa mediterránea -Barcelona, València, Alacant- y Madrid, los hay prácticamente por toda la geografía peninsular.

Las otras corrien­tes del Naturismo

Image Nicolás Capo (1899-1977) agrupa la librecultura con la trofología en su naturo-desnudismo, el cual goza de gran difusión a través de su revista Pentalfa y de la finca de Can Torello, en Gavà (Barcelona), llamada, por ellos, el Parthenón Naturo-Desnudista.

El naturismo libertario apoya la librecultura por su carácter progresista pero no considera la desnudez como el estado natural de la humanidad. El naturismo libertario aúna el vegetarianismo trascendente y el desnudismo, el problema radica – para él- en el vestidismo moral, es decir, el que transforma un acto de índole climático, el vestirse, en un acto de índole moralista. La revista naturista libertaria Iniciales publica una sección de opinión sobre el desnudismo desde septiembre de 1929 a abril de 1931, en donde se refleja todo el pensamiento libertario al respecto.

La irritación de los vegetariano naturistas va en aumento a medida que la librecultura consigue más difusión. Al final le niegan la condición de naturista, a través de la revista Helios en 1933.

El otro introductor de la trofología, José Castro (1890-1981), muestra una actitud cercana a la vegetariano naturista, al llamarse partidario de la helioterapia pero no de la desnudez como estado natural. Sin embargo, en su caso, cuenta más su oposición a Capo que el moralismo de los vegetariano naturistas.

Desnudismo y franquismo

La época de mayor empuje del Naturismo son los años veinte y treinta del pasado siglo, pues, además, de cuajar ideológicamente, es referente para todo lo que significa la vuelta a la naturaleza.

El nacionalcatolicismo representa un corte drástico y violento en todo ideal, minimamente progresista, como la librecultura. La desnudez se criminaliza jurídica e ideológicamente. Buen ejemplo de ello, lo constituye el siguiente párrafo del presbítero Cipriano Montserrat:

“La difusión del desnudismo (…), es el medio de que antaño echaron mano las sectas secretas para corromper las buenas costumbres y el que desde su principio ha venido usando el comunismo para embrutecer las masas trabajadoras.”

(“El señor Esteve pierde el seso”, en El Correo Catalán, 17 de marzo 1949, Barcelona, p.1.)

Joaquín Mº de Nadal comenta en una de sus conferencias, “Las playas del ochocientos” (1945), que en Barcelona las mujeres jóvenes llevan prendidas en sus bañadores, a modo de condecoraciones, las tarjetas de las multas impuestas por lo “atrevido” de dichos trajes de baño.

Cinco años después, la revista francesa La Vie au Soleil menciona la existencia de    grupos naturistas clandestinos al otro lado de los Pirineos.

Resistencia, clandestinidad y las estancias en los centros franceses de Le Ventous o Cap d’Agde son las principales características, durante la dictadura franquista.

Con el transcurso de los años la contaminación y la especulación urbanística se convierten en un nuevo enemigo que come, literalmente, terreno al naturismo.

La pronta legalización

Image Con vistas a la legalización de las asociaciones naturistas, los grupos que espontáneamente se van creando en las estancias en los centros franceses, obtienen el respaldo internacional e inician los primeros contactos con el franquista Ministerio de Información y Turismo en 1974.

Año éste, también, en que se concurre con asistencia oficial al congreso de la Federación Naturista Internacional (FNI), dado que la oficiosa se tenia desde 1964.

Estas activas minorías apoyándose en la “apertura” de los últimos años del régimen franquista, la avalancha turística y la extensión práctica del naturismo a caballo entre tolerancia y represión, tramitan y consiguen la legalización en 1978 del Club Català de Naturisme (CCN), la Asociación Naturista Andaluza (ANA) y la Asociación Naturista Castellana (ANE). La consecuencia inmediata es la reconversión en salvaje o desestructurado del naturismo practicado donde y cuando se pueda, antes apellidado clandestino.

Expectativas ante la legalización

Las expectativas que genera la legalización se pueden agrupar en cinco puntos de vista:

  • quienes impulsan la creación de asociaciones con sus propios espacios naturistas y colaboran o asesoran en la creación de centros y camping naturistas.
  • quienes consideran que una vez legalizado el naturismo, no son necesarias las asociaciones creadas a tal fin ni la burocracia que generan.
  • quienes, independientemente de lo anterior, ven unidos el vegetarianismo trascendente y el desnudismo.
  • quienes creen que el moderno naturismo no tiene las características ascéticas, a su juicio, del de los años treinta, para ser más tolerante y priorizar un ecologismo de contacto con el medio natural.
  • quienes vislumbran un futuro inmediato de promoción inmobiliaria a partir del sol desnudo, orientado al resto de países    europeos y controlado por las asociaciones naturistas.

Aunque todos coinciden en considerar la legalización como un gran logro, tampoco hay que dejarnos llevar por la euforia post-franquista y no darnos cuenta de la perdida evidente del recuerdo del espíritu de transformación social de la librecultura, entrandose de pleno en la corriente internacional de la sola defensa de la desnudez, como bien señala Martín Sagrera en El des-cubrimiento del hombre (1973).

Josep Maria Roselló

Licenciado en CC.PP. y Sociología

Bibliografía

CLAPHAM, Adam; CONSTABLE, Robín; As Nature Intended, Heinemann/Quixote Press, Londres, 1982.

ROSELLó, Josep Maria; La vuelta a la Naturaleza. El pensamiento naturista hispano (1890-2000), Virus Editorial, Barcelona, 2003.

SAGRERA, Martín; El des-cubrimiento del hombre, Ruedo Ibérico, París, 1973. (Próxima reedición en Ediciones CEDEL de Barcelona).

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