Mirando a las Estrellas (Capítulo II)

Buenas tardes, lectores. Hoy les traigo este segundo capítulo de “Mirando a las Estrellas”. Espero que lo disfruten y compartan, eso me ayudaría mucho a motivarme para seguir escribiendo.
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Sin más preámbulo, les dejo aquí el segundo capítulo, para no caer en fastidioso.
Capítulo II

Había pasado ya las 6 de la mañana, cuando Camila decidió levantarse de su cama e ir a ver si todo lo que había ocurrido no era más que un simple sueño. Bajó las escaleras rápidamente, y se precipitó rumbo a la habitación de sus padres.
No encontró rastro, toda la casa estaba vacía, ni una nota, ni el desayuno de todas las mañanas preparado por su madre, nada. El cuarto de sus padres estaba tan vacío y pulcro que parecía que jamás alguien había incluso respirado allí. Todo era tan raro. Lo único que se escuchaba era el ruido producido por sus pies descalzos al caminar, buscando hasta debajo de los muebles durante media hora, hasta el momento en el que aceptó que sus padres se habíahabían ido a un lugar desconocido, para despedir a alguien aún más, y que ella tenía que hacer todas las tareas de la casa durante unos meses, sin ninguna ayuda…. 
*     *     *
“Ahhh!” Grité, sentí que mi corazón había dejado de latir por un segundo. El sonido de algún objeto que chocó contra alguna ventana del piso de arriba, casi logra darle un infarto a una chica sin antecedentes de hipertensión. Subí rápidamente a mi habitación, para ver que sucedía desde la ventana. Mientras abría la puerta ,otra roca (o lo que sea) había golpeado mi ventana.
Hubo un momento de mucho suspenso antes de retirar las cortinas hacia un lado para poder observar. “Si no era hipertensa, ahora ya lo soy”, pensé. Mis dedos retiraron poco a poco “Los trapos esos” como suele decir mi mamá, para descubrir poco a poco, la imagen del paisaje mañanero. Abajo, buscando alguna otra cosa que lanzar, estaba Laura, mi vecina y mejor amiga. Respiré.   
Bajé, necesitaba contarle todo. Abrí la puerta, y allí estaba, un año mayor que yo pero aún así 10 centímetros más baja. 
“¡Amiga!” gritó como con la intención de dejarme sorda para el resto de mi vida. “Dime que estás lista… Bueno… Psicológicamente, porque el equipaje no es muy pesado.” Me costó un poco entender, sin embargo, después de unos segundos recordé. Durante las clases, le había prometido a Laura ir con ella a una playa nudista. Lo había olvidado, y en ese momento tenía tantas cosas en la cabeza, obviamente no me había preparado mentalmente para ello. A pesar de todo no le dije que no. A ella le había costado un poco convencerme, y estaba esperando esta fecha por meses. 
Ella siempre ha tenido una seria obsesión con estar desnuda, cada vez que se queda en mi casa y mis padres no están ella se siente cómoda usando solamente calcetines. A mi nunca me ha molestado, pero nunca lo había probado. Así que subí, tomé la cartera más decente y armé mi “equipaje” (Básicamente, un par de lentes de sol, una cola para el cabello, y un frasco de bloqueador nuevo). Tomé mi gorra, fiel compañera cada vez que salía de casa, y bajé, esta vez lista para lo que este viaje trajera. 
Cerramos la puerta de la casa, con llave, la cual lancé dentro del bolso. “¡Nos vamos de aventura!” gritó Laura. “Lau, tu casa es hacia el otro lado” Le dije, sin poder contener la risa. “Lo sabía” Dijo ella. “¡Hacia la aventura!” exclamó, dando media vuelta. De esa forma la seguí hasta su casa y de allí salimos, en el carro que su papá le dio en su cumpleaños número 18, hacia un lugar nuevo para ambas, a hacer algo nuevo para mi.