Dos niños cazando en medio de la sabana africana
Tippi Degré

El Origen de la desnudez

Casi todos los mamíferos de nuestro planeta tienen la piel cubierta de pelo, la mayoría de ellos lo tienen en abundancia ya que este proporciona aislamiento y protección ante los rasguños, la humedad, el sol, los parásitos y microorganismos nocivos, también sirve de camuflaje y de aviso cuando se eriza.

Sólo unos pocos animales vamos desnudos por el mundo

Unos por su vida subterránea, como la rata topo desnuda. Otros, como las ballenas, delfines, etc. donde la desnudez es una ventaja a la hora de nadar. También están los grandes herbívoros que viven en zonas muy cálidas: como los elefantes, rinocerontes o hipopótamos, donde el pelo supondría la muerte por insolación ya que su relación entre superficie y masa corporal es muy pequeña respecto al resto de los animales.

¿Y nosotros?

No vivimos bajo tierra, ni somos animales acuáticos, ni tampoco somos tan grandes como para justificar esa pérdida de pelo.

¿Entonces por qué somos monos desnudos?

Mantener la temperatura correcta es esencial para la mayoría de los animales y en especial para los mamíferos, un exceso de temperatura provoca el rápido deterioro de muchos órganos y en particular del cerebro. Cada uno ha encontrado su forma de refrescarse, los elefantes africanos tienen grandes orejas, los hipopótamos, además de la falta de pelo llevan una vida prácticamente acuática, los perros jadean, los gatos se muestran mucho más activos de noche, etc. y los primates, incluidos nosotros, sudamos.

Sin embargo somos los únicos primates desnudos

El origen de nuestra piel desnuda hay que encontrarlo en un período de enfriamiento global del planeta. Puede resultar chocante que el hecho de que el planeta se enfriase nos obligase a perder el pelaje para no morir de calor, pero dicho cambio climático provocó grandes sequías en los bosques donde habitaban nuestros antepasados transformándose en sabanas y obligándonos a recorrer grandes distancias para encontrar alimentos y agua.

Este cambio también provocó otro en nuestra dieta: la incorporación de la carne

La carne es mucho más alimenticia que las plantas pero más escasa y encima suele tener la mala costumbre de moverse y escapar de los depredadores.

Estos cambios provocó que nuestras piernas se volviesen más largas, pies mucho mejor adaptados a la tierra firme que a los árboles, caminar erguidos, capacidad de recorrer largas distancias y de correr, no sólo empezamos a cazar mejor sino que veíamos antes a nuestros depredadores y podíamos huir rápidamente de ellos.

Correr bajo un sol de justicia como es el africano con el pelaje como los de cualquier otro primate resultaba todo un problema: el sudor es muy poco eficaz con pelo, lo que hizo que lo fuésemos perdiendo rápidamente y nos convirtiésemos en monos desnudos.

El Homo ergaster, uno de nuestros antepasados más viejos, probablemente era ya un mono desnudo hace 1,6 millones de años, así se deduce de los estudios biomecánicos de sus fósiles.

Chimpancé moderno, nuestro pariente más cercano
Chimpancé, nuestro pariente más cercano
Infografía de un Australopitecus
Australopitecus, un pariente muy lejano
Infografía de un Australopitecus Afarensis
Homo Aferensis
Infografía de un Homo Habilis
Homo Habilis
Infografía de un Homo Ergaster
Homo Ergaster, quizá el primer hominido desnudo

Hace 1,2 millones de años apareció otra gran ventaja evolutiva, el color de la piel, hasta entonces, al igual que en los chimpancés, nuestra piel debajo del pelo sería rosácea, muy vulnerable al sol y a la radiación ultravioleta, la piel oscura no sólo protege de las quemaduras solares sino que evita la degradación del ácido fólico por culpa de los rayos ultravioletas; esta vitamina (B9) es esencial durante el embarazo.

También hubo otro cambio importante, el de nuestras glándulas sudoríparas. Los mamíferos tenemos tres tipos de glándulas sudoríparas, las sebáceas, las apocrinas y las ecrinas, las dos primeras generan un sudor grado, oleoso, ideal para un cuerpo con pelaje, las glándulas ecrinas generan un sudor fino y acuoso a través de finos poros que enfrían mucho más eficazmente el cuerpo, sobre todo uno que tenga muy poco pelo. Nosotros tenemos muchas más glandulas ecrinas que el resto de los simios actuales.

Cientos de miles de años más tarde, cuando emigramos a climas mucho más fríos y empezamos a usar ropajes, la piel oscura resultó poco eficaz para la síntesis de vitamina D –que es esencial para el ser humano– y comenzó a clarear hasta niveles casi lácteos en las regiones más próximas al polo.

Todos nuestros antepasados desde hace más de un millón de años eran primates sin pelo, bien lejos de la imagen de simios peludos que aparecen en las películas e, incluso, en algunos museos.

Todas estas hipótesis se confirman a través de varias vías: el estudio de la evolución de los genes del color de la piel como el de 2004, de Alan R. Rogers y equipo, de la Universidad de Utah, que examinaron las secuencias del gen humano MC1R, de su estructura como el del 2008, de Roland Moll, de la Universidad Philipps en Marburg, o los estudios que se están llevando a cabo por diversos grupos de genetistas sobre la evolución de nuestras glándulas sudoríparas y otros más.

Tener un cerebro grande es una ventaja indiscutible pero es un órgano que exige mucho alimento y genera mucho calor, es el órgano más sensible a las altas temperaturas, así pues, la desnudez es un requisito indispensable para tener un gran cerebro.

Nuestros antepasados pasaron de tener un cerebro de 400 centímetros cúbicos, como el del chimpacé, al doble en el caso del homo ergaster anteriormente nombrado, hasta casi el triple (1.130 cc) en el caso del humano actual e incluso más en los neandertales (1.400 cc), cuyos últimos representantes desaparecieron finalmente en Gibraltar hace apenas 26.000 años, coincidiendo con una glaciación que también borró de Europa al resto de los humanos.

Cuando las condiciones mejoraron regresamos a Europa, pero los neandertales no tuvieron esa oportunidad.

Infografía de un Homo Ergaster
Homo Ergaster
Infografía de un Homo Erectus
Homo Erectus
Infografía de un Homo Heidelbergensis
Homo Heidelbergensis
Infografía de un Homo Neanderthalensis
Homo Neanderthalensis

Un cerebro tan grande exige gran cantidad de alimento, lo que nos empujó a ser más cazadores, más activos, a generar más calor y a ser “más desnudos”.

Así pues se puede afirmar, sin lugar a dudas, que:

La desnudez supuso la aparición de la inteligencia

¿Cuándo nos dio por vestirnos?

Evidentemente cuando nos hizo falta, cuando las condiciones climáticas así lo marcaron.

Ya que los ropajes no fosilizan nada bien, los investigadores, estudiando la genética de los parásitos humanos como el piojo de la ropa, han llegado a la conclusión de que los ropajes se empezaron a usar hace entre 80.000 y 170.000 años, coincidiendo con las glaciaciones.

Casi toda nuestra historia hemos estado desnudos

Miembros de la tribu Surma
Miembros de la tribu Surma
Allí donde no hacía falta los humanos usaron poco o ningún ropaje hasta la aparición de otros condicionamientos culturales, como la religión, pero esa ya es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

El origen de la desnudez

Tippi Degré El Origen de la desnudez Casi todos los mamíferos de nuestro planeta tienen la piel cubierta de pelo, la mayoría de ellos lo tienen en abundancia ya que este proporciona aislamiento y protección ante los rasguños, la humedad, el sol, los parásitos y microorganismos nocivos, también sirve de camuflaje y de aviso cuando […]

 
 

5 comentarios

  1. Tolomeo San dice:

    Interesante artículo.

    • juandescals dice:

      Me gusta que estar desnudo sea ser inteligente…

      • Tolomeo San dice:

        Todo aquello que nos forma como personas siempre es inteligente, siempre que no consista en machacar de una forma brutal al prójimo. No me creo que el pelo del ser humano desaparezca por taparnos más o menos con pieles de animales, por vergüenza de nuestros semejantes o el ataque de las moscas. Todas aquellas actitudes que nos hacen estar acordes con nosotros mismos, ser más personas, etc, son inteligentes.

  2. Mike dice:

    Me parecen muy interesante los temas de esta revista digital, yo tambien soy nudista.

    Atentos Saludos,

    Mike

  3. […] gente común, con estilo cotidiano, y que remarcan que no se necesita ser especial para practicar el nudismo. Los actores elegidos por Ottomani demuestran tener muy elaborado el concepto de actuación sin […]

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