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El mundo nudista  en los médios de comunicación

 

Sol integral en Vera

Reportaje de El País sobre el nudismo en Vera (Almería)

Nada por aquí, nada por allá

Artículo de Pikara Magazine

Ultimos rayos de sol

Los nudistas apuran los últimos rayos de sol del verano

Los jardineros nudistas de la abadía de Malmesbury

Breve historia de esta pareja que abandonó todo para hacer realidad sus sueños.

Un grito por la libertad

La bloguera egipcia Aliaa Magda el-Mahdy arriesga su vida por manifestarse a favor de las mujeres subiendo sus fotos sin ropa en Internet.

Por las calles de Vera

Sol integral en Vera

Prensa

Un recorrido por la playa almeriense que ha hecho del nudismo un símbolo

Marta Sanz 21/10/2011 Fuente: El País

Cuando uno se acerca desde Garrucha hacia las playas de Vera, el conglomerado de urbanizaciones, hoteles, centros comerciales y, sobre todo, las obras paradas hacen presagiar un mar de fondo que a veces se complica porque la convivencia entre el turista ‘textil’ -metonimia horrible- y el nudista y/o naturista no siempre es cómoda. El problema no reside tanto en una cuestión de moralidad -aquello de avisar a la Guardia Civil porque ‘hay niños delante’-, como en un conflicto económico: quizá la contradicción básica no sea nudista-textil, sino la del urbanismo especulador frente a la sensibilidad ecológica. Esa pugna se hace evidente en el paisaje; se transforma en preocupación medioambiental en los testimonios de los bañistas -textiles y no textiles-, y ha propiciado la presentación de una candidatura, en las últimas elecciones, de Los Verdes y del Partido de la Integración del Nudismo.

Las playas de Vera son una larga franja de suave arena que, según los habitantes de urbanizaciones naturistas como Natsun o Vera Natura, se va estrechando. También se secan y contaminan los humedales próximos. Asociaciones naturistas denuncian que ese es el impacto de la depredación urbanística y de la AP-7: en un periodo relativamente corto, el epicentro del mítico hotel Vera Playa Club se ha extendido por la línea de costa dando lugar tanto a edificaciones arquitectónicas y urbanísticamente bien resueltas como a otros proyectos cuya solución no ha sido feliz. Es impresionante el seudomoruno hotel Zimbali y sus instalaciones faraónicas; el hotel México, o el complejo extensísimo del apartotel Reina.

El crecimiento urbano se traduce en controvertida interacción. Para algunos, el turismo naturista constituye la base del desarrollo de Vera; para otros impide la llegada de un turismo textil masivo. Tampoco todo el mundo siente la necesidad de promover la cohabitación: el mestizaje con el bañista textil incomoda a algunos nudistas. Aquí se han impuesto multas por salir del gueto naturista. Sin embargo, hoy, una excursión a Vera es una experiencia singular por la belleza innegable de sus playas y la calidez de su clima en las estaciones desapacibles, así como por un anecdotario sociológico que tiene que ver con la salida del nudismo del corralito al que se le condenaba.

Al entrar en Torremar Natura, una de las urbanizaciones nudistas, me recibe un chico desnudo que lleva una bolsa de basura en la mano. Calza playeras. El chico sale de la urbanización para tirar los desperdicios en un contenedor de la calle. Dice: ‘Buenaas’. Por la acera de enfrente, una pareja de mediana edad baja a la playa con toallas, sombrilla, tumbonas, bolso, gorrito y gafas para protegerse del sol. Los dos van desnudos y en chanclas. Me doy cuenta de que hay que reeducar la vista para que no se pegue, como un imán, a esas partes de cuerpo que habitualmente se quedan bajo telas y miriñaques. Vera es una experiencia que reeduca los ojos.

A ojo de buen cubero, ‘textiles’ y nudistas no se llevan mal. Llama la atención la mezcla de nacionalidades, edades, pesos y medidas. Sorprende la aparente despreocupación por el cuerpo, que en ciertas playas de ‘pasarela’ se sacraliza y esculpe bajo un slip o bajo la parte de arriba de un biquini que deja entrever estratégicamente la areola. Depilaciones láser, aceites, mascarillas para el pelo y operaciones biquini que nos dejan sin respiración.

Aquí veo barriguitas, personas con un índice saludable de masa corporal y muslos rubensianos. Gente con marcas de bañador, sin depilar y depilada. No detecto mirones y me alegro de que este país haya superado el landismo. Dos obreros trasladan un palé y no se les van los ojos. Además de la playa, que es amplia, de aguas tibias y transparentes, y está en un entorno muy bonito, en los alrededores del Vera Playa Club -ahora me acuerdo de esa secuencia de El premio en la que Paul Newman entra en una convención naturista escapando de un asesino: me disculpo por los prejuicios y la cinefilia-, allí encontramos espacios para el ocio nocturno: A Divina, pub gay, Blue Parrott, Templum. El chiringuito nudista Vera Natura con su chill out. En el extremo de la playa más próximo a Garrucha, Puerto Rey es una zona con chalés redondeados, estéticamente nada ofensivos, y pequeños vergeles que se ven desde la playa. Un agradable espacio textil. También es agradable -normalizador, bueno para la salud- que Vera-playa, El Playazo, sea una playa visible, no una cala recóndita, donde quizá la tranquilidad del nudista es un eufemismo para camuflar una vergüenza que no debería serlo en absoluto.

Guía

Dormir
Hotel Vera Playa Club (950 46 74 75). Carretera de Garrucha a Villaricos, avenida de la Ciudad de Barcelona, 56. Vera. El hotel acaba de cerrar su temporada y tiene previsto reabrir para la Semana Santa de 2012. TorreMar Natura (913 26 34 84). Playa de Vera. Apartamentos; en octubre, desde 50 euros por noche.Hotel Zimbali Playa Spa. Reabrirá en Semana Santa.Hotel México (950 13 20 61). Urbanización Puerto Rey. Vera. La habitación doble en octubre y noviembre, 80 euros con desayuno para dos.Apartotel Advise Reina(950 26 20 98). Cerrado en otoño e invierno.
Información
Vera NaturaNatsun Vera PlayaOficina municipal de turismo de Vera (950 39 31 42) www.vera.esTurismo provincial de Almería www.almeria-turismo.org
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Nada por aquí, Nada por allá

Blogs

Mónica Quesada Juan en PikaraMagazine

Imagínate sobre tu toalla, ninguna prenda apretando tu piel, en contacto total con todo lo que te rodea. Oyes a tu alrededor el murmullo del agua y pensar en su contacto con tu piel hace que un escalofrío de placer recorra tu cuerpo. Levantas la vista y observas con alegría como cualquier cuerpo, vivido en su plenitud, es bello.

Ahora vuelve a imaginarte la misma situación sólo que con un “pequeño” cambio: llevas bañador, lo que equivale a que a veces te aprieta, si está húmedo es muy incómodo y cuidando que no se vea nada “indebido” fuera de él. En resumen, un engorro.

Cuando hablamos de nudismo suelen surgir muchos miedos, desde que es antihigiénico andar desnudo hasta que lo que se busca es provocar. Pero parémonos a pensar un momento: hablando de higiene, ¿no será más antihigiénico (e incómodo) andar con una prenda mojada? Es más, por regla general, en zonas naturistas se suele usar toallas o telas para sentarse en sitios compartidos, tanto por salud propia como por ajena.

El nudismo provoca una liberación mental y corporal. Te ayuda a entrar en contacto contigo, a aceptarte tal y como eres. Es más, en zonas nudistas desaparecen las exigencias del canon de belleza, todos los cuerpos son bellos porque son libres.

Por otro lado, encontramos el argumento de que las personas que realizan nudismo lo hacen para exhibirse y provocar. Si alguien se quiere exhibir, lo puede hacer de muchas maneras; desnudarse es una de ellas, pero ni mucho menos la única. Y por supuesto que habrá mucha gente que lo haga por ese motivo; al igual que habrá muchísima gente que lo haga porque está más a gusto así, en contacto con su propio cuerpo sin telas de por medio.

Y así llegamos a la razón que más incondicionales suele tener: la gente que hace nudismo es porque quiere provocar. Eludir la responsabilidad es una costumbre que da lugar a muchos errores. Un cuerpo desnudo, por sí solo, no provoca. Tiene que haber, necesariamente, unos ojos que miren y que reaccionen a esa escena. Y cuando hablamos de provocar, algunas personas se creen con el derecho de opinar sobre ello. Si partimos de la base de la responsabilidad, de la que hablamos antes, esto último pierde sentido. Por ejemplo, imagínate que a mí me gustan los helados. Y con este calor, me gustan aún más. Y, andando por la calle, veo a alguien con un helado gigante de tres sabores.

Si actúo como decíamos antes, tengo derecho a:

– Quitárselo o darle un lametón, porque es culpa SUYA que a mí me guste el helado. – Pegarle cuatro gritos y decirle que se vaya inmediatamente de mi vista, que a mí me provoca su helado.

Curiosa escena, ¿verdad?

Y lo que más curioso me resulta es la idea de que practicar nudismo atenta directamente contra nuestra autoestima. Por un lado, algunos hombres temen entrar en comparación genital con otros y salir malparados; y las mujeres temen no tener el cuerpo correcto para mostrar. Pero el mayor problema que hay en estas ideas es que el foco de atención es totalmente externo. Si movemos dicho foco desde lo que pensarán los demás a cómo me siento yo, apostaría todo mi reino sin temor a perderlo a que todo el mundo sería nudista. Pero si aún así quieres mantener el foco fuera, te darás cuenta que sus cristales están totalmente distorsionados por nuestra cultura:

Tanto hombres como mujeres, al entrar en terrenos libres de textiles, observan cómo aquello que pensaban que iba a desentonar es uno más de tantos; de hecho, lo que es menos habitual es la imagen corporal que vemos en los medios.

Así pues, todas esas dudas se disipan y la autoestima es más probable que aumente.

Ya lo dice Paul Fussell: “un corto tiempo en playas naturistas persuadirá a la mayoría de las mujeres de que su busto y su cadera no son ‘anormales’ como ellas piensan cuando están solas, espantadas por el espejo, sino totalmente naturales. Las anormales pasan a ser las criaturas inexistentes representadas en la pintura y la escultura. Lo mismo ocurre con el hombre: si piensa que la naturaleza ha sido injusta con usted en el reparto de anatomía sexual, pase algún tiempo entre naturistas. Aprenderá que todos los hombres se ven más o menos igual, y que los ‘atributos heroicos’ son deformidades”.

Y, por supuesto, uno de los mayores temores masculinos es que se produzca una erección.

Es curioso como en una sociedad hipersexualizada se castiga cualquier manifestación corporal. La erección del pene es natural, así como la erección de los pezones. Si se produce, la opción es vivirla como lo que es, algo natural, no hay que hacer nada con ella, no hay que manejarla. Vívela sin más.

Lo que está claro es que el nudismo, ante todo, provoca una liberación mental y corporal. Te ayuda a entrar en contacto contigo, a aceptarte tal y como eres. Es más, en zonas nudistas desaparecen las exigencias del canon de belleza, todos los cuerpos son bellos porque son libres. Dan igual los tamaños, los pesos y las edades: todos los cuerpos encuentran la belleza que da la libertad. La ropa no hace más que deformar lo que es natural. La satisfacción de no tener que tapar lo que es tuyo es placer en estado puro.

Y ya lo decía RuPaul: Nacemos desnudos, el resto es travestismo.

El nudismo no sólo se puede practicar en playas, sino también en pueblos como El Fonoll,en campings, hoteles y albergues en actividades al aire libre o en tu casa. Puedes informarte también en la web de la Federación Española de Naturismo. Libérate de las telas y, si aún sigues teniendo dudas, lee estas 205 razones para practicar el nudismo. Me despido con algunas de ellas:

“La represión de la desnudez saludable, especialmente para las mujeres, ha sido uno de los medios principales de control de pensamiento y decisión de la patriarquía. Rompiendo este modelo, se quebrantan las ataduras invisibles del rol sexual heredado.”

“Las limitaciones en la desnudez femenina, la aceptación de la pornografía y los exigentes requerimientos de la moda pueden separadamente verse como cuestiones menores, pero tomadas en conjunto forman un patrón de represión machista.”

Marilyn Frye explica: “Considere la jaula de un pájaro. Si usted mira muy de cerca, tanto como para ver un solo alambre, no podrá ver lo demás. Si su concepción de lo que está delante suyo es determinada por este enfoque miope, usted podrá ver hacia arriba y hacia abajo del alambre y determinar su longitud. No podrá entender porqué el pájaro no vuela en torno a esta cuando quiera para ir donde quiera. No existe ninguna propiedad física del alambre, nada que un escrutinio minucioso pueda revelar porqué el pájaro no va donde quiere.

No hay nada que lo inhiba o lo perjudique, a no ser de una manera muy accidental. Solamente cuando usted retrocede y se detiene a mirar los alambres uno por uno microscópicamente y toma una imagen macroscópica de la jaula en su totalidad, podrá entender porqué el pájaro no va donde quiera. Lo verá rápidamente, no requerirá grandes sutilezas, ni engorrosos razonamientos. Es perfectamente obvio que el pájaro está rodeado por una red de barreras sistemáticamente relacionadas, ninguna de las cuales podría obstaculizar su vuelo, pero las que, debido a sus relaciones, son tan limitantes como las sólidas paredes de un calabozo.”

El vestirnos compulsivamente crea inseguridades sobre nuestro cuerpo.

Estudios realizados muestran que el naturismo, por otro lado, promueve una positiva autoestima en lo corporal.

Estos efectos son especialmente significativos en las mujeres. Estudios realizados por Daniel De-Goede en 1984 confirman investigaciones hechas 16 años antes, las que establecieron que “de todos los grupos evaluados (nudistas masculinos, no nudistas masculinos, nudistas femeninas, y no nudistas femeninas), las nudistas femeninas obtuvieron la puntuación más alto en autoestima corporal, y las no nudistas femeninas el más bajo.”

El nudismo promueve el concepto del cuerpo como un todo, en vez de separar partes del cuerpo como indeseables y vergonzosas.

El nudista, literalmente, no tiene nada que ocultar. Por lo tanto tiene menos estrés. La investigación científica corrobora esta afirmación.

En las palabras de Paul Ableman: “Sacarse la ropa simboliza desprenderse de la civilización y su custodia. El nudista se despoja no solo de sus vestiduras, sino también de la formalidad y la apariencia, del ‘ceremonial’ y todas las limitaciones de la ‘etiqueta’… Por lo tanto el nudista se aparta simbólicamente de una gran carga de responsabilidad. Al sacarse la ropa, se desprende de los opresivos hechos del día. A partir de aquí, no lucha en favor de ‘causas’, no se opone a estas o a las ‘tendencias’, resumiendo: un ciudadano. El es, una vez más… un ser libre.”

La vestimenta oculta la natural diversidad de tamaños y formas del cuerpo humano.

Una persona que nunca observó desnudos, crece con malentendidos y expectativas fantasiosas a cerca del cuerpo, basadas en prejuicios y fuentes mal informadas. Por ejemplo, los medios de difusión. Como resultado de esto, el aumento mamario ha sido por mucho tiempo en EEUU la cirugía estética más practicada.

En los ’80 las mujeres americanas tuvieron más de 100.000 operaciones por año para alterar sus pechos. Helen Gurley Brown, editor del Cosmopolitan, dice, “Yo creo que el 80% de las mujeres de este país no tienen ni idea de cómo se ven los pechos de las demás mujeres. Ellas tienen una imagen idealizada de cómo son los senos de el resto de las personas… Por Dios, ¿No es ridículo ser una mujer emancipada y no conocer realmente como luce el cuerpo de una mujer, excepto el propio?”

Negándose a aceptar la necesidad de “protegerse” a sí misma de los hombres cubriendo su cuerpo, la mujer gana poder y desplaza la carga de responsabilidad de la conducta hacia el hombre, donde debería realmente estar.

Reena Glazer hace notar que “El poder de los hombres se perpetua al considerar a las mujeres como objetos en los que actúa y a los que reacciona, el vez de actores en sí mismas…

Todo su mérito se deriva de la reacción que pueda inducir en el hombre. Para mantener el sistema patriarcal, el hombre debe determinar como y cuando está permitido que se produzca su excitación. Así, el mito de los senos femeninos, del hombre heterosexual, ha sido codificado en la ley. Debido a que las mujeres son objetos sexuales y propiedad de los hombres, se concluye que lo que excite al hombre puede exhibirse solamente donde y cuando el hombre desee ser excitado.”

Este énfasis en calificar a las mujeres de tentadoras “desplaza el peso de la responsabilidad del hombre hacia la mujer: Debido a que la mujer provoca impulsos incontrolables en los hombres, la sociedad excusa el comportamiento del hombre y culpa a la víctima de lo que haya sucedido… La sanción del concepto de que el hombre tiene impulsos incontrolables implica que la violencia sobre la mujer es inevitable.”

Los nudistas apuran los últimos rayos de sol

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Los jardineros nudistas de la abadía de Malmesbury

Inglaterra es el paraíso de los jardineros y ofrece al visitante una enorme variedad de jardines y parques que descubrir. Nuestros dos protagonistas abandonaron su exitosa pero ajetreada vida londinense por hacer realidad su sueño.

Fue en 1994 cuando Ian y Barbara abandonaron la capital para comprar Abbey House y en 1996 se decidieron crear un bello y típico jardín inglés pero lo que le diferenciaba de otros es que ambos son nudistas y cuidan el jardín sin ropa cuando el clima lo permite.

jardineros nudistas
Ian

Antiguo promotor inmobiliario de éxito en los 70 y 80, algunas de sus obras son emblemáticas en Londres.

Barbara

Aprendiz de todo y maestra de nada es como definía su vida esta ex-modelo de pasarela y publicista.

Unos amigos les propusieron que abriesen los jardines al público nudista

¿Y por qué no? así que se pusieron manos a la obra y organizaron un primer día de visita nudista a sus jardines, lo que no esperaban fue el tremendo éxito de la iniciativa. Con una media de trescientos nudistas cada jornada visitando los veinte mil metros cuadrados de sus jardines con más de dos mil especies distintas de rosas esta novedosa forma de disfrutar de los jardines ingleses despertó tanta curiosidad que al final editaron un libro sobre el tema además de varios documentales.

Para conocer más de este jardín y sus dueños, visite su página web.
Las famosas fotos de Aliaa Magda el-Mahdy

Un grito por la libertadQue muchos se niega a oir

Podría recibir ochenta latigazos o ser ejecutada

La bloguera egipcia Aliaa Magda el-Mahdy se volvió popular por manifestarse a favor de las mujeres subiendo sus fotos sin ropa en Internet. Ella y su novio serán juzgados por «insultar al Islam»

La bloguera, de sólo 20 años, había colgado las imágenes en su blog para denunciar la censura y el trato que sufren las mujeres. «Un grito contra una sociedad de violencia, racismo, sexismo, acoso sexual e hipocresía», había escrito el-Mahdy en Facebook.

Su epopeya podría costarle un doloroso castigo corporal e incluso la muerte. La Coalición Egipcia de Graduados en Derecho Islámico presentó una demanda en su contra porque sus miembros consideran que el acto «viola la moralidad, incita a la indecencia e insulta al Islam».

En Egipto, las mujeres no tienen voz y son obligadas a vestir con los yihab, grandes túnicas que cubren todo su cuerpo y cabello, dejando al descubierto sólo sus ojos, como dicta la tradición musulmana.

Ahmed Yehia, uno de los denunciantes de el-Mahdy, aseguró que para la Constitución la ley islámica «es la base de la legislación». «Solicitamos que los dos blogueros sean castigados con las sanciones islámicas», remarcó en declaraciones con el portal Bikya Masr.

«Es un insulto a la revolución porque estas dos personas pretenden mostrarse como revolucionarios pidiendo libertad sexual y están dando mala fama a la revolución. Quieren corromper a la sociedad con imágenes sexuales», agregó en referencia al levantamiento que provocó la caída del presidente Hosni Mubarak en febrero de este año.

De ser condenados, Aliaa Magda el-Mahdy y su pareja, Kareem Amer, podrían ir a juicio y recibir 80 latigazos en público. En el peor de los casos, por el delito de insulto al Islam, Aliaa podría ser sentenciada a muerte.

Aliaa Magda el-Mahdy creó en octubre Diario de una rebelde, en el cual se la puede ver posando totalmente desnuda para reclamar la igualdad de las mujeres. Su sitio ya tuvo más de 1,6 millones de visitas y pocos comentarios favorables. La mayoría la insulta, grita «¡vergüenza!» y pide la intervención de las autoridades.

En Egipto, se registraron casos como los test de virginidad forzosos realizados a mujeres arrestadas en la plaza Tahrir durante las protestas contra el régimen. Y según Global Voices un 83% de las egipcias dice haber sido víctima de acoso sexual.

FUENTE: infobae.com

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De vez en cuando el nudismo aparece en los medios de comunicación más allá del morbo, aquí recogemos algunas noticias

 
 

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