Imagen de la tierra desde el espacio

¡Los tiempos adelantan que es una barbaridad!

Esta célebre frase de una muy conocida zarzuela nos recuerda que, conscientes o no de ello, las sociedades occidentales están siempre en constante evolución, pero no siempre en la misma dirección; a principios del siglo pasado causaban admiración todas las innovaciones tecnológicas que poco a poco fueron cambiando los hábitos sociales y la fisonomía de nuestras ciudades: todo valía en nombre “del progreso”, y no fue hasta el último tercio del siglo pasado cuando surgieron movimientos, primero tímidamente, y posteriormente de forma más decidida, que empezaron a cuestionar el progreso a cualquier precio y el modelo de desarrollo insostenible que caracterizaba hasta ese momento a las sociedades occidentales. Movimientos “hippies” primero, posteriormente ecologistas “radicales”, y ahora organizaciones de todo tipo, buscan un sistema económico que permita dejar como herencia a nuestros hijos un mundo más sostenible.

El naturismo no es ajeno a estos vaivenes: el naturismo, todos lo sabemos, también surge en Alemania a principios del siglo pasado; no es casual que este movimiento surja en la Alemania del Kaiser como corriente de regeneración moral de un país que pronto mostraría los dientes al resto de estados europeos, originando las dos guerras que sufrió Europa en el siglo pasado.

Es una norma no escrita, pero seguida en los países protestantes, la que dice algo así como “abrid las puertas, abrid las ventanas, no pongáis cortinas que todas las personas puedan ver que siempre estáis haciendo el bien”

La desnudez en común en los países “reformados”, es decir, protestantes, no se consideraba como algo pernicioso siempre que se desarrollara en actividades concretas en las que se sentía como natural, como por ejemplo, en las saunas finesas. La cultura del cuerpo libre, como se denomina al naturismo en Alemania, considera que la práctica del desnudo favorece la salud.

En España se sigue el mismo camino, y cuando la situación social lo permite, con la proclamación de la República, empiezan a surgir diversos movimientos autodenominados naturistas algunos de los cuales incorporan a su filosofía el desnudo en común. En general, la incorporación del desnudo tiene que ver con el concepto alemán, y se “vende” la práctica del desnudo como una actividad necesaria para la regeneración del cuerpo pero no como una actividad de ocio; por las fotografías existentes de esa época, se deduce la existencia de una casi total segregación por sexos, y el predominio del sexo masculino; únicamente se ven imágenes de personas de ambos sexos en las variadas revistas naturistas de la época como por ejemplo “Pentalfa”, pero con posados muy próximos a la publicidad.

Portada de la revista Pentalfa

Como suele suceder en nuestro Estado, a una época de incipiente libertad le sucedió otra oscura época de represión, que finalizó a mediados de los años 70. Todos recordamos la férrea norma sobre vestimenta playera que sólo empezó a aliviarse cuando el régimen, por una mera cuestión económica, debido a los ingresos del turismo se hizo la vista gorda. Las películas de la época reflejan la obsesión del españolito medio por “cazar” a las suecas ¡en bikini! Como sucederá en el futuro, son las mujeres la que marcan el camino hacia la reducción de la ropa en las playas, con la aquiescencia de los hombres en general, que lo aceptan con una extraña mezcla de placer y juicio moral “ayer me fui a ver a una de esas zorras que están en bikini en la playa ¡se me caía la baba!”.

Los años 80 fueron una gran oportunidad para nuestro concepto de naturismo; la sociedad reclamaba “libertad, libertad, sin ira libertad…” y se preconizaban, por ejemplo, los movimientos educativos en los que los niños no aprendían por las lecciones de un profesor, sino de forma libre, según sus propios intereses; también surgieron las primeras “comunas” en las que la norma general era que no habían normas y también se produjeron cambios en las playas; de repente, empezaron a poblarse las playas de mujeres que hacían “top-less” a pesar de que la legislación todavía lo penaba; ahora bien, el desnudo integral, tanto masculino como femenino, era harina de otro costal.

El peso de la Ley caía con toda su fuerza sobre esas personas sin moral que se atrevían a “mostrar sus vergüenzas” delante de todo el mundo.

En los 80 se detuvieron a todos los bañistas de la playa de Baroña, en Galicia, con la famosa fotografía de una vecina armada con palos para espantar a “esos degenerados”, que salió en todos los medios, pero no fué hasta el desgraciado suicidio del jóven extremeño Diego Sánchez, que no soportó las humillaciones y abusos que sufrió en la carcel por el “terrible” delito de besar a su novia en público —y cerca de un juez— cuando los políticos aprobaron en el Parlamento la derogación del delito de escándalo público que supone la despenalización del nudismo pero también del sexo en público cuando no hay menores o incapacitados. Estamos en la época del ansia de libertad, y no hay que poner puertas al campo.

Sin embargo, por una vez, la legislación va por delante del sentir social general; nadie se lanza a practicar sexo en público de repente por el sólo hecho de que ya no este perseguido penalmente; y lo mismo ocurre con el nudismo: aunque se supone que ya no está perseguido penalmente, la gente sigue acudiendo a las mismas playas de siempre, aunque esta vez con la tranquilidad de que no van a sufrir molestias por el simple hecho de estar desnudo.

Esta situación, incluso, era defendida por la FEN en aquel momento histórico

El acudir a otras playas es visto, por la gran mayoría de nudistas, como una falta de respeto hacia las personas que no aceptan el desnudo, y se acepta que existan playas nudistas en las que muchas veces se exige el desnudo integral, bajo el castigo de aplausos a los transgresores, y playas textiles, en las que la única muestra de desnudez aceptable más allá de lo comunmente aceptado siguen siendo los pechos femeninos.

Pero llegó un momento en el que la FEN hizo un viraje ideológico importante, que marcó y marca también en la actualidad, su actuación.

Señora persiguiendo a los nudistas con una pedazo estaca
Nudistas pioneros en Baroña
Nudistas pioneros en Baroña
Desnudo por las calles de Barcelona antes que los poderes fácticos acabasen con la libertad

A partir de un determinado momento, se defiende que, dado que la legislación española no persigue penalmente el desnudo en los espacios públicos, hay que “conquistarlos” para que cualquier persona que así lo desee pueda permanecer desnuda en cualquier playa, en cualquier parque, en la vía pública… Este cambio ideológico, después asumido en cierta forma por la FNI con la propuesta del “día sin bañadores”, también coincide con el fin del ciclo ascendente de los “aires de libertad” que proclaman Victor Manuel y Ana Belén en una de sus mejores canciones, “La puerta de Alcalá”.

Si, porque hasta ese momento, todo parece estar a favor del nudismo: sentencias judiciales como la de Sagunto, que no es una sentencia favorable al nudismo sino que declara que el ayuntamiento no es competente para declarar una playa como nudista, recomendaciones como la de la Defensora del pueblo vasca en el caso del Ayuntamiento de Getxo en el mismo sentido parecen abonar el terreno para la total libertad de vestimenta en los lugares públicos.

Sin embargo, de nuevo la legislación está por delante del sentir social: cuando un valiente defensor de la desnudez social en los lugares públicos comienza a aplicar la legislación fuera de las playas, en Barcelona, comienzan los problemas: al principio, se limitan a advertencias de la Guardia Urbana, contrarrestadas con argumentos legales, después se produce una denuncia por desobedecer la orden de la Guardia Urbana de vestirse, anulada por la justicia no porque la orden fuera ilegal, sino porque no tenía ropa para cumplirla y de repente empiezan a surgir como champiñones ordenanzas denominadas en su mayoría “de convivencia” en las que se restringe el desnudo en los espacios públicos, incluso acotando de nuevo espacios para la práctica del nudismo, como si volviéramos a los años 70.

Y es que no es lo mismo el desnudo en la playa, que es el que quería despenalizar el legislador en los años 80, que el desnudo en cualquier espacio público, que es lo que realmente despenalizó; la sociedad en general -y no hablamos de la sociedad española, sino de la sociedad europea en general— acepta el desnudo en las playas y en centro Europa, también en parques, sólo en determinados casos:

  1. El desnudo integral de los niños menores de 3 años, en cualquier espacio: los niños de esa edad no generan atracción sexual, salvo en los pederastas.

  2. El “top-less ”de las niñas hasta que comienza el desarrollo del pecho, también en cualquier espacio y por la misma razón.

  3. También en cualquier espacio, el “top-less ”de las adolescentes y mujeres jóvenes, practicado por las mujeres habitualmente por comodidad, y aceptado por los hombres “con sumo gusto ”, sin embargo el “top-less” de las mujeres maduras es rechazado, tanto por las mujeres como por los hombres, por razones estéticas “eso que son, ¿tetas o ubres?”

  4. Por último, en determinadas zonas acotadas, el desnudo integral, tanto de hombres como de mujeres.

Pero además, las fronteras de los espacios donde socialmente se puede “transgredir” las normas generalmente aceptadas sobre vestimenta son muy claras: una mujer puede pasear en “top-less ”tranquilamente mientras pise la arena de la playa, pero… ¡que no se le ocurra pisar el cemento del paseo marítimo! Las miradas de desaprobación, como mínimo, y las advertencias de los paseantes, sobre todo los masculinos, harán desistir del empeño a la atrevida —“¡Desvergonzada! ¿Que haces así, provocando?”— Lo que era aceptable hasta el mismo borde de la playa, es intolerable un centímetro más allá…

Manifestación a favor del top-less en Nueva York
En EEUU se empieza a admitir tímidamente el top-less después de grandes batallas judiciales
Manifestación a favor del top-less en Nueva York

Por otra parte, las motivaciones de la práctica del nudismo también varían con la edad:

  • Los niños hasta la pubertad, hacen nudismo porque también lo hacen sus padres.

  • En la adolescencia, casi nadie hace nudismo, porque en general ninguno de sus amigos —grupo de referencia esencial— lo hace.

  • En la primera fase de juventud, aproximadamente de los 18 a los 25 años, se puede distinguir dos grupos:

    • Muchos de los niños que hacían nudismo de pequeños vuelven a su práctica, y generalmente prosiguen con ella el resto de su vida.

    • Otro gran número de jóvenes hacen nudismo esporádicamente por “transgresión” de las normas, pero con grandes diferencias de género:

      • Los chicos se desnudan a menudo uniendo a la trangresión una alta motivación de carácter sexual, en general no para mantener relaciones sexuales pero sí para “pavonearse”; por ello, en general, son pandillas que en muchas ocasiones van acompañados de chicas, aunque lo más normal es que éstas no se desnuden o que como máximo hagan “top-less.”

      • Muchas chicas que van en grupo a la playa sin chicos, sin embargo, hacen “top-less” y algunas también se desnudan totalmente. La motivación para estas últimas suele tener que ver con la comodidad, o con razones estéticas como no tener marcas de bronceado, por ejemplo.

        • De este segundo grupo, una gran mayoría no vuelve a desnudarse nunca más, y lo recuerda como “una aventura de juventud”. Otros —pocos— continúan desnudándose y pasan de la sensación de transgresión a la de placer. Por último, una inmensa minoría de ellos continúan yendo a la playa como lugar de actividad sexual, en esta ocasión ya “pasando a mayores”

    • Por último, los muy pocos adultos que frecuentan las playas nudistas y que lo único que quieren es un lugar donde poder tomar el sol sin más barreras que la propia piel, unidas a un pequeñísimo grupo de ellos que auna el desnudo en común con una filosofía de vida, los autodenominados “naturistas”; por cierto, cuando leemos en un portal “médico naturista”, ¿es que atiende desnudo?.

Las creencias sociales cambian más lentamente que las creencias individuales, y la presión social para mantener determinados comportamientos o hábitos es más fuerte en ocasiones que la propia voluntad; recordemos, como ejemplo, el drama que García Lorca narra en “La casa de Bernarda Alba”, en el que la presión social para mantener el luto provoca una tragedia. Sin embargo, en determinados momentos históricos, se producen cambios sociales que parecían imposibles apenas unos años antes: el de la aceptación del desnudo en público que se produjo tras el franquismo fue uno de ellos. Sin embargo, los cambios no son irreversibles, y en el momento actual, parece que se está produciendo una cierta regresión en esa aceptación social del desnudo: en estos 30 años de permisividad frente al desnudo ajeno, no se ha producido un cambio social hacia la aceptación del desnudo propio: “los demás que se desnuden si quieren, pero yo… ni loco”. Pero además, determinados hechos están influyendo en esta regresión y de entre ellos, los siguientes:

  • La identificación entre sexo y desnudez. A pesar de esa supuesta tolerancia hacia el desnudo, la imagen que se tiene de las playas nudistas entre la población en general es que los nudistas son exhibicionistas que buscan actividad de carácter sexual: intercambio de parejas o relaciones homosexuales; en las que, sobre todo las mujeres, están “buscando guerra”. Por supuesto, según la visión social general, el acceso de niños a las playas nudistas está totalmente vedado. La influencia de los medios de comunicación en esta visión es crucial: recordemos los reportajes que definen a Cap d’Adge como centro internacional del sexo en público —aunque realmente se limite a una parte del complejo— o los reportajes del programa “Ola, Ola”, en el que las playas nudistas suelen aparecer como reclamo para aumentar la audiencia. Hay que luchar decididamente contra esa identificación.

  • La pederastia: el caso “Dutroux” y varios casos en España han creado una gran alarma social; la pederastia se refiere a las relaciones sexuales entre adultos y niños de corta edad; se incluye también el intercambio de películas y fotos con este tipo de contenido; pero en el imaginario social, la sola existencia de una imagen de un niño desnudo, sobre todo si supera los 3 años, y mucho más si es adolescente, provoca un gran rechazo, aunque la imagen no tenga nada que ver con actividades sexuales, porque casi todo el mundo lo relaciona con la pederastia —de hecho, en Francia está prohibida cualquier imagen de menores desnudos en internet—. Y ¿qué padre o madre “normal” va a exponer a su hijo a la posibilidad de que un degenerado obtenga satisfacción sexual de la desnudez de su hijo?

Imagen genérica de unos columpios en un tiovivo

Swinger deriva del inglés “swing” significa columpiar y define a aquellas personas que gusta del intercambio de parejas y del sexo en grupo.

Algunos swingers acuden a playas y centros nudistas para realizar encuentros, lo que no sería malo en sí mismo si no fuera por que unos pocos no dudan en montar su “fiesta” en medio de la gente creyendo que, como los demás van desnudos, van a disfrutar con el espectáculo, no logrando entender que el nudismo no es sexo es sólo desnudez.

Desgraciadamente mucha gente piensa que esta excepción es norma en las playas tradicionalmente nudistas y centros como Cap d`Adge, donde hay varias discotecas y hoteles orientados a este público, poco ayudan a quitar la mala imagen que existe del nudismo en la sociedad.

  • La poderosa influencia de los medios de comunicación: la industría audiovisual es predominantemente estodounidense, y muestra una potencia impresionante en el adoctrinamiento en los valores morales de ese país; eso produce efectos curiosos, como que se muestren imágenes de asesinatos y de auténtico sadismo en las series y películas, y nadie se escandalice, y sin embargo, la aparición de un simple pezón en una gala musical provoque un escándalo de impresión.

  • Por último, se puede observar un cambio de tendencia en las sentencias judiciales: algunas ya empiezan a justificar el acotamiento o la prohibición del nudismo. La vía judicial, tan favorable en el pasado, empieza a mostrar signos de no serlo tanto. Además, el hecho de la imposición de tasas judiciales para estos juicios, y tasas mucho mayores para los recursos, hacen que esta vía ya no sea tan segura y sin embargo acabe muy rápidamente con los muy escasos recursos económicos disponibles.

Por la conjunción de estos u otros factores, se producen hechos como que niños con padres nudistas se nieguen a quitarse el bañador a la temprana edad de 6 años, o la hipersexualización del desnudo que observamos en programas televisivos como “Sálvame” en las imágenes emitidas y sobre todo en los comentarios a las mismas, o que cada vez sea más difícil mantener la lucha contra las ordenanzas contrarias al nudismo, e incluso con la defensa de aquellas personas con procesos judiciales por la práctica del nudismo en lugares supuestamente no autorizados.

Imagen de Salvados, programa basura donde los haya
La famosa teta de Janet Jackson

¿Y qué podemos hacer frente a esta realidad regresiva?

No es fácil cambiar una tendencia social desde un sector de la sociedad tan minoritario como es el del naturismo; sin embargo, el cambio de tendencia es imprescindible si queremos que el desnudo social no pase a la historia como una anécdota del siglo XX; algunas ideas para conseguir este cambio de tendencia pueden ser las siguientes:

  • En primer lugar, resaltar el carácter familiar del naturismo, y fomentar la participación de niños, adolescentes, jóvenes, y sobre todo, mujeres. La presencia de los tres primeros garantiza el relevo generacional, y cuantos más de ellos participen, mayor probabilidad habrá de que lo sigan haciendo en la edad adulta; en cuanto a la participación de las mujeres, es importante para lograr la paridad de ambos sexos, su testimonio es importante como lucha contra la hipersexualización del cuerpo, y también porque en general las mujeres son más reticentes al nudismo social, y también, en general, sus más firmes defensoras cuando lo practican. Para facilitar esa incorporación de las mujeres, podría aceptarse la presencia de parejas “mixtas”, es decir uno de ellos textil —generalmente será la mujer— en las actividades, pero siempre manteniendo la presencia mayoritaria de personas desnudas, es decir, que las personas textiles sean la excepción; de esa manera, conocen el nudismo de primera mano y se facilita dar “el primer paso”.

  • En segundo lugar, facilitar la “salida del armario” de las personas que practican el nudismo, pero que no lo dicen en su entorno por miedo al que dirán, e incluso por miedo, por ejemplo, a perder su puesto de trabajo; para ello, habría que intentar que personajes conocidos o relevantes que hagan nudismo estuvieran dispuestos a conceder entrevistas en medios de comunicación dando una visión positiva del nudismo, al igual que un general del ejército hizo una entrevista en la revista del mundo gay Zero para hacer pública su “salida del armario”, Paco León publicó en twitter una foto desnudo en una playa, cumpliendo la promesa de publicarla si llegaba al millón de seguidores; hubiera estado bien si en lugar de quedar como anécdota, además hubiera pregonado las bondades del nudismo pero eso, en este momento, es mucho pedir.

  • Como medio para ampliar la presencia social y la visión positiva del nudismo, hay que potenciar la utilización de las redes sociales intentando contrarrestar la visión negativa del nudismo preponderante en ocasiones, y también la presencia en los medios de comunicación escritos; en otros países, la existencia de revistas naturistas en los quioscos pueden ayudar a la difusión del mismo, lo que indica que hay un mercado; en España sólo tenemos un par de precedentes: Todo Naturismo y Natur-Vida, ésta en catalán, pero ambos tuvieron una vida efímera. Una probable vía para comenzar a tener presencia pudiera ser el insertar una o dos páginas en revistas afines —como Integral— con artículos relativos al naturismo. El contenido puede ser propio o traducción de otras revistas naturistas.

  • Es bueno seguir explorando actividades en desnudez fuera de las playas, como pueden ser el senderismo nudista, las ciclonudistas, aplicando este concepto a las rutas en bicicleta en desnudez por la naturaleza de carácter lúdico, además de a las urbanas de carácter reivindicativo, y las actividades invernales de piscinas y spas. Estas actividades deben ser de carácter abierto y deben servir tanto para dar visibilidad a la desnudez como para la captación de nuevos socios.

  • Hay que seguir manteniendo abierto el frente jurídico; es bueno que no haya ninguna norma estatal, autonómica o municipal que restrinja el desnudo.

    Sin embargo, las acciones para conquistar espacios al desnudo deben ser de carácter grupal, por una parte para evitar que puedan producirse situaciones de acoso que conlleven acciones judiciales, y por otra para evitar posibles agresiones como la producida en Mataró en un día sin bañador.

  • Por último, para poder hacer posible todo esto, es necesario aumentar la masa social de nuestras asociaciones, aunque sólo sea para garantizar una asistencia mínima a las actividades que permitan que estas perduren en el tiempo; el aumento de asociados también permite contar con más recursos.

Una gran fuente de nuevos socios debieran ser las personas, sobre todo las familias, que actualmente se desnudan en las playas; la gran mayoría de ellas no tiene más pretensión que la de disfrutar de un día de playa sin más complicaciones; pero para captar a estas personas, igual tenemos que plantearnos algunas cuestiones previas:

  • ¿Tiene sentido actualmente mantener que el naturismo es una filosofía de vida, cuando la mayor parte de las personas sólo quieren estar desnudas en la playa, sin más connotaciones?
  • ¿Qué les podemos ofrecer desde las asociaciones?
  • ¿Nos convertimos en asociaciones de ocio y tiempo libre?
  • ¿Debemos promocionar la creación de centros naturistas?
  • ¿Cómo se puede hacer esto, teniendo en cuenta la precariedad de medios y el carácter voluntario de nuestras asociaciones?…
El blog del Eurociudadano nudista se ha convertido en toda una referencia del nudismo en España con sus artículos de alta calidad, como el presente.
Imagen de España desde el espacio

El otro día, en Salvados, el presidente de Uruguay, dijo algo así como que las personas progresistas tienen un problema: que confunden la realidad con sus deseos. Pero también podríamos decir que debemos trabajar para hacer nuestros deseos realidad…

Los tiempos adelantan que es una barbaridad

El blog del Eurociudadano nudista se ha convertido en toda una referencia del nudismo en España con sus artículos de alta calidad y este que reproducimos es uno de ellos

 
 

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